BLOGS DE JOAQUÍN JOSÉ FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ

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Elvis en concierto en el Hotel Internacional de Las Vegas en 1969

Elvis cantando "Hound Dog" en el Milton Berle Show de la NBC en 1956

Elvis interpretando "If I Can Dream" en el trascendental especial "Elvis" para la NBC en 1968
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sábado, 15 de mayo de 2010

MY BABY LEFT ME





Elvis había grabado ‘My Baby Left Me’ el 30 de enero de 1956 en los Estudios de la RCA en Nueva York. Era su segunda sesión de grabación para dicha compañía discográfica, que en noviembre de 1955 había abonado por los derechos de Elvis a Sun Records de Memphis 35.000 dólares, una cifra sin precedentes en el ámbito de la música popular, más sorprendente aún si cabe si se piensa que se pagaba por un cantante de 20 años, encuadrado en el restringido circuito del country & western y cuyo éxito se circunscribía hasta ese momento al sur de los Estados Unidos. Evidentemente, esta operación resultaría ser una de las más exitosas de la RCA, que rentabilizaría con creces la inversión inicial. La versión que incluyo aquí es una interpretación en directo del 20 de marzo de 1974 en el Mid-South Coliseum de Memphis, durante un concierto que fue publicado en disco en junio de ese mismo año con el nombre de ‘Elvis Recorded Live on Stage in Memphis’. Dejando al margen los numerosísimos conciertos de las temporadas en Las Vegas, que merecen un análisis individualizado, el concierto de Memphis de 1974 se sitúa, en mi opinión, entre los tres de más calidad de la década de los 70 que aparecieron en disco, junto con ‘Elvis as Recorded at Madison Square Garden’ de 1972 (Nueva York era una plaza de primer nivel y así lo comprendió el cantante, que ofreció una actuación estelar) y ‘Aloha from Hawaii via Satellite’ de 1973 (el disco del famoso concierto en Honolulu, retransmitido por satélite a todo el mundo, y que en varios días vendió más de un millón de ejemplares). El concierto de Memphis, conocido como ‘Homecoming Concert’ (‘Concierto de vuelta a casa’), puesto que Elvis no había actuado en su ciudad desde el año 1961, se convirtió en un evento de primera magnitud que despertó una expectación inusitada. Desde que hace muchos años (no diré eso de ‘en una galaxia lejana’) me compré este disco en vinilo, ha ocupado un lugar muy especial entre mi colección: siempre que lo escucho me produce enorme satisfacción oir a un Elvis especialmente motivado ante sus convecinos y a un público feliz, entregado y, según se comprueba por el sonido ambiente, realmente exultante. Recuerdo perfectamente haber grabado este magnífico directo a varios amigos por la época en que lo adquirí y haber recibido de todos ellos palabras de elogio hacia el mismo. ‘My Baby Left Me’ fue compuesta en 1950 por Arthur ‘Big Boy’ Crudup, un reputado representante del ‘delta blues’ (la variedad de blues del delta del Mississippi, una de las originarias del género, caracterizada por un especial énfasis sobre el ritmo). Elvis siempre reconoció a Crudup como un intérprete fundamental en la gestación de su estilo como cantante. Recuerdo incluso haber leído a algún crítico musical decir que cuando escuchó a Elvis por primera vez en la radio allá por 1954, estaba totalmente convencido de que se trataba del propio Arthur Crudup. La versión que podemos escuchar aquí, con una calidad de sonido en directo destacable, me parece magnífica: poderosa interpretación de Elvis perfectamente acompañado por su sección rítmica, donde como siempre relucen los destellos de calidad de la guitarra de James Burton; me gustan también las gotas de sabor negro que aportan a la canción los coros de The Sweet Inspirations, grupo femenino de soul que acompañó a Elvis a partir de 1969 y que antes había secundado a Aretha Franklin; en sus inicios el grupo tuvo como una de sus componentes a Cissy Houston, la madre de la cantante Whitney Houston. El año 1974, al que pertenece la canción, suele integrarse, para no pocos críticos, dentro de la etapa que denominan de ‘decadencia’ de Elvis. Desde aquí les manifiesto mi más sincera gratitud: gracias a ellos hace ya tiempo que milito felizmente en las filas del ‘Decadentismo’. Encabezan la entrada la portada de una edición japonesa de ‘Elvis Recorded Live on Stage in Memphis’, la del disco ‘Roebuck Man’, que Arthur Crudup grabó con músicos británicos durante un viaje a Inglaterra en 1970 (obsérvese el apodo ‘Big Boy’ escrito en la funda de su guitarra) y, por último, una foto de Elvis con Myrna Smith, una de las componentes de The Sweet Inspirations.

viernes, 7 de mayo de 2010

BIG BOSS MAN




Un blues excepcional por la interpretación de Elvis y por los auténticos sabores sonoros sureños que de él emanan. Compuesto por Al Smith y Luther Dixon y grabado originalmente en 1961 por el sensacional bluesman Jimmy Reed (una de mis debilidades musicales). Elvis graba su versión en el Estudio B de Nashville el 10 de septiembre de 1967. Son tiempos algo difíciles en la carrera del cantante, prácticamente centrado por completo en el cine, atrapado por un largo contrato que lo estaba llevando a un callejón casi sin salida: las películas cada vez “vendían” menos y se hacía más y más difícil encontrar temas de calidad para las bandas sonoras. Sin embargo, justo este año 1967 empieza un nuevo despegue de Elvis, que culminará en el enorme éxito de su especial de televisión para la NBC de diciembre de 1968, conocido popularmente como “Elvis Comeback Special”, para el que precisamente seleccionó el tema que aquí nos ocupa. Esto no es casualidad, ya que Elvis apoyó sus pies, para dar el salto hacia el éxito de nuevo, en dos pilares fundamentales de su identidad como cantante: el country blanco y el blues negro, cuya peculiar y mágica fusión hizo de él lo que era. La buena acogida ese año 1967 de varios singles de country y blues, entre los que se cuenta “Big Boss Man”, vino a demostrar que el salto de Elvis iba pleno de fuerza y bien dirigido. Además, Jimmy Reed era, a la par que paisano de Mississippi del cantante, uno de los bluesmen de referencia de Elvis, destacado representante de la transición del blues acústico y rural al eléctrico y urbano, y gran intérprete de harmónica. Ernst Jorgensen nos ilustra una vez más con su sabiduría sobre esta canción: “El sonido era diferente de cualquier cosa que Elvis hubiese hecho antes y a años luz de la mayoría de lo que salía de la escena musical de Nashville por aquel entonces. La grabación estaba dominada por un sonido de guitarra afilado, vibrante, pero también por un sabor funk a rhythm and blues desconocido para el country. La producción musical fue inmaculada, de una precisión milimétrica.” La versión que ofrezco es una toma alternativa con gran calidad de sonido. Arriba incluyo primero una foto de Jimmy Reed en la portada de uno de sus discos y después una curiosa foto de Elvis con un muy joven admirador, durante un descanso de la grabación del programa de televisión antes aludido.

ANY WAY YOU WANT ME (THAT'S HOW I WILL BE)



Bellísima y conmovedora balada amorosa. Creada para Elvis por el compositor de Brooklyn Aaron Schroeder en colaboración con el compositor de rhythm and blues Cliff Owens. Schroeder es también uno de los pilares creativos en la carrera del artista, habiéndole proporcionado un número considerable de temas de calidad, entre los que podría destacar, por ejemplo, “A Big Hunk o’ Love”, “I Got Stung”, “I Was the One”, “Stuck on You”, “It’s Now or Never”, entre otros. La canción se graba el día 2 de julio de 1956 en los Estudios de la RCA en Nueva York. En mi opinión, este tema ilustra a la perfección dos rasgos definidores del cantante. Por un lado, su formación inicial como cantante dentro del terreno del gospel, en los cultos de la denominada “Asamblea de Dios” (“Assembly of God”, que era una facción del Cristianismo Pentecostalista sureño de los Estados Unidos) en su Mississippi natal, determinó de manera decisiva su aproximación a la música secular; en concreto, sus baladas amorosas reciben una potente inyección de espiritualidad y fervor díriase que religiosos, un fenómeno para mí análogo, pero en dirección opuesta, al tratamiento del amor a Dios en términos humanos, casi carnales, que puede hallarse en la lírica religiosa de poetas como San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús. Por otro lado, la total entrega emocional del intérprete, especialmente patente en su faceta de baladista, en la que, como he oído comentar en algún DVD a los músicos que con él trabajaron, hace parecer que las palabras por él cantadas llegasen directamente al corazón sin pasar primero por tus oídos. La primera foto que ilustra esta entrada fue tomada el 4 de julio del mismo año, dos días después de la grabación del tema, durante el viaje en tren de regreso desde Nueva York a Memphis, donde ese mismo día Elvis iba a dar un concierto en el Russwood Park Stadium, con motivo de la Fiesta Nacional estadounidense. Como comenta el fotógrafo Alfred Wertheimer, que lo acompañó durante el viaje de 27 horas para hacerle un reportaje fotográfico, esta instantánea tiene un valor significativo, ya que Elvis pasa completamente desapercibido para la gente mientras espera para comprar algo de comer a una vendedora del andén; ésta sería una de las últimas ocasiones en que una cosa así volviera a suceder en su vida: “La única conclusión a la que podría llegar sobre mis fotografías es que fueron, probablemente, el primer y último vistazo a la vida cotidiana de Elvis Presley”. La segunda foto reproduce la portada de “Elvis 1956”, un interesante libro de 2009 que recoge las famosas fotografías que Wertheimer le hizo a Elvis ese año fundamental en su carrera.