BLOGS DE JOAQUÍN JOSÉ FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ

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Elvis en concierto en el Hotel Internacional de Las Vegas en 1969

Elvis cantando "Hound Dog" en el Milton Berle Show de la NBC en 1956

Elvis interpretando "If I Can Dream" en el trascendental especial "Elvis" para la NBC en 1968
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sábado, 22 de mayo de 2010

ANY DAY NOW






Este tema se graba el 21 de febrero de 1969 en los Estudios American Sound, ubicados en el famoso número 827 de Thomas Street en Memphis. Este hecho tiene un gran valor simbólico, ya que Elvis no había realizado ninguna sesión de grabación en su ciudad desde que lo hiciera por última vez en 1955, aún en su etapa inicial en Sun Records. Los Estudios American Sound fueron creados en 1964 por Chips Moman, quien había sido guitarrista para el rockero Gene Vincent e ingeniero de grabación en los prestigiosos Estudios Stax, también de Memphis, donde había registrado muchos de sus temas la gran figura del soul Otis Redding. Junto con Stax, American Sound se había convertido en uno de los centros neurálgicos de la explosión del soul de Memphis en la década de los 60, albergando sesiones de grabación para artistas como Wilson Pickett, Dionne Warwick o los Box Tops o, en otros géneros musicales, para Dusty Springfield y Neil Diamond. Tanto el productor Chips Moman como los músicos de sesión de su estudio se habían labrado una excelente reputación dentro del panorama discográfico del momento. En concreto, el núcleo central de instrumentistas de American Sound, conocidos como ‘827 Thomas Street Band’, pasaba por ser una de las grandes formaciones de estudio de Estados Unidos, lo que constituye una prueba inequívoca de su calidad. Rearmado e impulsado por el gran éxito de público y crítica del ‘Elvis Comeback Special’ para la cadena NBC de diciembre de 1968, Elvis abandonaría en 1969 el cine definitivamente con la película ‘Change of Habit’, para reivindicarse de nuevo como cantante al máximo nivel. Aconsejado por George Klein y Marty Lacker, dos destacados miembros de la ‘Mafia de Memphis’ (ese peculiar y variopinto conglomerado de colaboradores musicales, guardaespaldas, amigos y aduladores que constituían una auténtica ‘guardia pretoriana’ del artista), Elvis tomó una de las decisiones más trascendentales de toda su carrera: grabar en American Sound, bajo la producción de Moman y el acompañamiento de sus músicos de sesión. Con estos ingredientes, junto con la acertada selección de un repertorio de canciones, tanto tradicionales como contemporáneas, de indudable calidad y el genio musical primigenio del cantante, se registró un total de 30 temas, muchos de los cuales hicieron que Elvis tuviera que adentrarse en territorios musicales hasta ese momento inexplorados para él y han acabado siendo considerados por la crítica de lo mejor de sus 23 años de carrera musical. De los referidos 30 temas, 12 fueron seleccionados para el aclamado LP ‘From Elvis in Memphis’, de ese mismo año 1969. La revista ‘Rolling Stone’ lo calificó, justo después de su salida al mercado, como “uno de los álbumes más grandes de soul blanco”. La crítica musical posterior ha agrandado su leyenda todavía más, puesto que hay expertos que lo tienen por uno de los mejores discos publicados en toda la década de los sesenta. En las notas del CD-libro publicado en 2009 por RBA, dentro de su coleccionable sobre la discografía de Elvis, Andrés López y J. C. García escriben lo siguiente: “Aunque barnizado con arreglos soul, ‘From Elvis in Memphis’ también es un inteligente compendio de gospel, blues, country y pop, géneros puestos al servicio de la espléndida madurez vocal que el cantante había alcanzado en 1969”. La canción que podemos escuchar aquí, ‘Any Day Now’ es la undécima del disco. Es un tema compuesto en 1962 por Burt Bacharach junto con uno de sus colaboradores habituales, Bob Hilliard. Bacharach es sin duda uno de los grandes nombres de la música popular estadounidense. Pianista, compositor y productor musical, ha creado una multitud de grandes canciones pop y soul, por ejemplo, entre muchos otros, para Dusty Springfield y Dionne Warwick (a quien también producía musicalmente), que grabaron en American Sound de Memphis, como expliqué antes; ha compuesto música para cine (Dusty Springfield interpretó la canción ‘The Look of Love’ para ‘Casino Royale’ (1967) y B.J. Thomas la archifamosa ‘Raindrops Keep Falling On My Head’ para ‘Dos Hombres y un Destino’ (1969); en definitiva, una infinidad de artistas ha grabado temas suyos, desde Ella Fitzgerald hasta The Beatles, que el 11 de febrero de 1963 registraron su canción ‘Baby It’s you’ para su disco ‘Please Please Me’. La música de Bacharach se caracteriza por unos rasgos muy idiosincrásicos: inusuales progresiones de acordes, sorprendentes esquemas rítmicos sincopados, fraseado irregular, modulaciones vocales diversas, y medida cambiante en las líneas. En general, y es ésta una característica que se observa con claridad en ‘Any Day Now’, sus canciones evolucionan hacia un climax final mucho más poderoso de lo que es norma habitual en la música pop. La soberbia interpretación de Elvis, cuyas coordenadas musicales estaban evidentemente muy lejanas del universo musical de Bacharach, da buena prueba de su inmenso talento natural para la canción. ‘Any Day Now’ presenta cuatro estratos estructurales sobre los que se sobreponen los diferentes tonos músico-sentimentales que emanan de la voz de Elvis y que nos conducen a un final grandioso, pleno de emoción y poesía, donde se oye una sincera súplica para que no se cumpla el presagio de la extinción del amor, simbolizado por el pájaro que se aleja volando: ‘Don’t fly away, my beautiful bird’. Encabezan la entrada, de arriba hacia abajo, una foto de Burt Bacharach con Dionne Warwick, los Estudios American Sound, una foto de Elvis rodeado por la banda de músicos del estudio, la portada del disco ‘From Elvis in Memphis’ y la de un magnífico libro, auténtica biografía oral del cantante a cargo de tres miembros de la famosa ‘Mafia de Memphis’; entre ellos el propio Marty Lacker, quien en uno de los capítulos habla de las sesiones de grabación de 1969 en Memphis comentadas en la presente entrada.

viernes, 14 de mayo de 2010

WHERE COULD I GO BUT TO THE LORD





Este tema se graba en Nashville en la madrugada del 27 al 28 de mayo de 1966. Había sido creado en 1940 por el compositor de gospel James B. Coats. En esta canción acompañan a Elvis Jake Hess con su cuarteto The Imperials y varias voces femeninas. Jake Hess es un nombre muy importante dentro de la música religiosa norteamericana. En 1948 cofundó en compañía del pianista Hovie Lister The Statesmen. Este grupo, junto con los también famosos The Blackwood Brothers, representó un punto de referencia fundamental para Elvis en su faceta de intérprete de gospel: hay críticos que incluso señalan a Jake Hess como el molde sobre el que Elvis acuñó su estilo de baladista y cantante religioso. Prueba de la especial relación que ambos desarrollaron es el hecho de que, durante el funeral de Elvis en agosto de 1977, Hess y otros miembros de The Statesmen interpretasen dos canciones religiosas que el propio cantante había grabado: ‘Known only to him’ y ‘Sweet, Sweet Spirit’. ‘Where Could I Go But to the Lord’ es un clásico del gospel que ha sido grabado por gran cantidad de artistas. Quizá una de las grabaciones que estaban en la mente de Elvis era la que hizo para el sello Decca en 1951 Red Foley, uno de los padres fundadores del género country. Elvis registró durante su carrera diversos temas de Foley y pareció incluso querer rendirle homenaje en su película de 1957 ‘Jailhouse Rock’: Vince Everett, el personaje de Presley en el filme, que es un aspirante a cantante que se encuentra en prisión, tiene colgada en la pared de su celda una foto de Red Foley. La canción se incluyó en el LP ‘How Great Thou Art’, dedicado en su totalidad al gospel. El trabajo recibió un disco de oro, al superar el millón de copias vendidas, y le reportó al cantante un premio Grammy en la categoría de ‘Best Sacred Performance’ (‘Mejor Interpretación Sacra’). En su 'Elvis Comeback Special' para la NBC de 1968, Elvis inició magistralmente el segmento del programa dedicado al gospel precisamente con una interpretación de este tema, plena de calidad y redondeada por los estupendos coros realizados por el trío femenino negro The Blossoms. Dentro de la producción gospel de Elvis, ‘Where Could I Go But to the Lord’ ocupa para mí un lugar destacado por su especial valía: cadencias del blues y el soul en las voces y del jazz en el estupendo piano, alternancia de partes espirituales, reflexivas, serenas a cargo de la voz principal de Elvis con secciones corales majestuosas a modo de himno a cargo del conjunto de voces y, sobre todo, sucesión de sonidos primigenios, esenciales, orgánicos, que el intérprete ha de llevar muy dentro para que salgan de una manera espontánea, natural, verdadera. Gran canción. Encabezando la entrada, de arriba hacia abajo, cartel anunciador de los conciertos de gospel ofrecidos en 2008 por músicos que secundaron a Elvis durante su carrera en Bad Nauhaim, ciudad donde residió el cantante durante su servicio militar en Alemania, foto de Elvis con Jake Hess y portada de uno de los discos del cantante country Red Foley.

viernes, 7 de mayo de 2010

BIG BOSS MAN




Un blues excepcional por la interpretación de Elvis y por los auténticos sabores sonoros sureños que de él emanan. Compuesto por Al Smith y Luther Dixon y grabado originalmente en 1961 por el sensacional bluesman Jimmy Reed (una de mis debilidades musicales). Elvis graba su versión en el Estudio B de Nashville el 10 de septiembre de 1967. Son tiempos algo difíciles en la carrera del cantante, prácticamente centrado por completo en el cine, atrapado por un largo contrato que lo estaba llevando a un callejón casi sin salida: las películas cada vez “vendían” menos y se hacía más y más difícil encontrar temas de calidad para las bandas sonoras. Sin embargo, justo este año 1967 empieza un nuevo despegue de Elvis, que culminará en el enorme éxito de su especial de televisión para la NBC de diciembre de 1968, conocido popularmente como “Elvis Comeback Special”, para el que precisamente seleccionó el tema que aquí nos ocupa. Esto no es casualidad, ya que Elvis apoyó sus pies, para dar el salto hacia el éxito de nuevo, en dos pilares fundamentales de su identidad como cantante: el country blanco y el blues negro, cuya peculiar y mágica fusión hizo de él lo que era. La buena acogida ese año 1967 de varios singles de country y blues, entre los que se cuenta “Big Boss Man”, vino a demostrar que el salto de Elvis iba pleno de fuerza y bien dirigido. Además, Jimmy Reed era, a la par que paisano de Mississippi del cantante, uno de los bluesmen de referencia de Elvis, destacado representante de la transición del blues acústico y rural al eléctrico y urbano, y gran intérprete de harmónica. Ernst Jorgensen nos ilustra una vez más con su sabiduría sobre esta canción: “El sonido era diferente de cualquier cosa que Elvis hubiese hecho antes y a años luz de la mayoría de lo que salía de la escena musical de Nashville por aquel entonces. La grabación estaba dominada por un sonido de guitarra afilado, vibrante, pero también por un sabor funk a rhythm and blues desconocido para el country. La producción musical fue inmaculada, de una precisión milimétrica.” La versión que ofrezco es una toma alternativa con gran calidad de sonido. Arriba incluyo primero una foto de Jimmy Reed en la portada de uno de sus discos y después una curiosa foto de Elvis con un muy joven admirador, durante un descanso de la grabación del programa de televisión antes aludido.